Cada uno acude al Foro de las Ciudades con un objetivo. Los ponentes para dar su particular punto de vista sobre el tema que se les ha encomendado (aunque en ocasiones no tenga mucho que ver con el título de la jornada), los estudiantes para conseguir créditos de libre elección y los políticos para hacer campaña.
Los días 1, 2 y 3 de marzo ha tenido lugar en el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada el Foro de las Ciudades. Se trata de un encuentro entre España e Iberoamérica para reflexionar sobre el desarrollo, la cooperación y el futuro. El viernes por la mañana se dedicó al taller “Los Medios de Comunicación en un Mundo Globalizado” en el que diferentes figuras del periodismo expusieron sus opiniones y los últimos datos al respecto.
El Foro de las Ciudades es un espacio en el que el propio alcalde de la ciudad, Manuel Robles, está muy comprometido. Aunque si bien es cierto, que aprovechó para acercarse a los jóvenes asistentes con el fin de explicarles las políticas que a este colectivo atañe.
En encuentros como este se pueden apreciar las diferencias que hay entre Europa e Iberoamérica en el entorno comunicativo. Mientras que el argentino Juan Carlos Camaño, Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, y Blanche Petrich, periodista del diario mexicano La Jornada, denunciaban cómo el poder político seguía afectando el desarrollo de la profesión periodística en sus países, los europeos hablaban de la repercusión del poder político.
Gracias a intervenciones como estas se puede ver lo que nos diferencia con países en vías de desarrollo, en los que todavía aspiran a una libertad de expresión mermada por los excesos de los políticos que quieren controlar los medios. Los europeos dieron por sentado que esto ya se ha conseguido aquí y pasaron a reflexionar sobre el control que ejercen las empresas comunicativas en la información.
El primero en apuntar hacia esa dirección fue el periodista Juan Pedro Valentín, quien aseguraba que “es preferible que las empresas de comunicación busquen el beneficio económico, a que busquen influir en la opinión pública”. Esta afirmación era apoyada por Ignacio Santillana, Director General de Operaciones del Grupo Prisa, quien además aseguraba que, en contra de lo que otros pensaban, “la prensa no es un producto en crisis, sino que hay nuevos canales de distribución a los que hay que adaptarse”.
No del todo de acuerdo se mostraba Bernard Cassen, Director General de Le Monde Diplomatique, que indicaba cómo causas de la crisis de la prensa francesa la proliferación de periódicos gratuitos, la falta de credibilidad de los periodistas y la competencia de Internet. De este último punto quiso precisar los mitos: “no todo el mundo está conectado a Internet; no todos los conectados consultan información; y la información ofrecida es, en muchos casos, una recopilación de lo que se dice en otros medios”.
A camino entre un lado y otro del Atlántico se encontraban los argumentos del periodista y profesor universitario Pablo Francescutti. Es argentino, pero desarrolla su profesión en España, y quién mejor que él para explicar que se está creando una esfera pública trasnacional, en la que los países iberoamericanos están ocupando su un gran espacio. Lo cierto es que sólo hay que asomarse a las páginas de información internacional para darse cuenta que países como Venezuela o México abren las secciones de forma habitual.
Sea cual sea el objetivo por el cual cada uno acudió al Foro de la Ciudades, lo cierto es que se plantearon asuntos sobre los que cabe pararse a pensar…
Cuestiones sobre las que reflexionar:
- ¿Los periodistas españoles pueden permitirse despreocuparse por la influencia que el poder político puede ejercer en ellos?
- ¿Este asunto está ya superado gracias a la democracia y por lo que debemos preocuparnos ahora es por la presión empresarial?
- ¿Son Internet y la prensa gratuita una verdadera amenaza para la prensa generalista tradicional?
