El departamento de multimedia fue el primero, el pasado año, en contar con alumnos del Campus de Fuenlabrada. Se ve que quedaron satisfechos, ya que se ha ampliado mucho el número de plazas para este año. En total son 8 plazas en radio, 8 en televisión, 8 en documentación, 8 en archivo gráfico, 4 en reportajes y 12 en multimedia. Todas ellas repartidas en los dos turnos de mañana y tarde y en dos oleadas, una por cuatrimestre.
El 1 de marzo se convocó en la sede de la Fundación Efe a todos los que se incorporarían en el segundo cuatrimestre. Cuando los estudiantes llegan se les recuerda que no van a cobrar nada, pero en un intento de compensarles, se comienza a hacer autobombo de la empresa, para demostrar que merece la pena.
Después de unos días en la agencia, los alumnos confiesan que se encuentran desorientados, aunque hay esperanzas en que todo salga bien. Es el caso de Marta: “estoy un poco perdida, pero con el tiempo sabré adaptarme y utilizar bien las herramientas que tengo y hacer una prácticas más o menos decentes”. Más animada está Sheila, que afirma que “de momento no me ha dado tiempo a cansarme ni a aburrirme”.
Unos tienen más suerte que otros con las tareas que les son encomendadas. A Laura, que está en el departamento de radio, le está costando adaptarse porque está en la sección de deportes, aunque eso puede conseguir que adquiera más soltura. Otros, como Sol, están realizando un trabajo de oficina, que aunque ya venía sobre aviso, no es con lo que realmente se siente realizada.
Un sentimiento generalizado es el de un leve abandono. Cada alumno tiene asignado un tutor, pero, como explica Patricia, “esto es una agencia de noticias en la que hay muchas prisas y no hay tiempo suficiente para enseñar. Necesitamos que nos apoyen en ese sentido y, que sean pacientes y que nos exijan en unción de lo que nos han enseñado”.
La empresa debe tener en cuanta que se establece una relación de simbiosis. Los estudiantes se benefician de la formación que reciben (y que están pagando), mientras que la empresa cuenta con unos trabajadores muy económicos.
Cuestiones sobre las que reflexionar:
- ¿Es justo no recibir dinero por el trabajo llevado a cabo durante el Pácticum?
- ¿La Universidad debería asegurar que las plazas que convoca tienen relación con los estudios cursados?
